
Una sala de estar hundida, o sala hundida, consiste en una sección del suelo de una sala o una estancia, que se ha previsto arquitectónicamente en una posición más baja que el resto de la estancia, unos 70-90 cm. más baja. Su perímetro normalmente está formado de asientos que suelen consistir en un asiento continuo con cojines individuales, y a menudo tiene una mesa o un hogar (fuego) en el centro, aunque no siempre. Los asientos se disponen en torno al fuego o mesa central, cuando existe y, muy a menudo, los asientos cubren todo el perímetro del área, excepto el espacio ocupado por los peldaños de acceso.
Las salas de estar hundidas, más conocidas en inglés como Conversation pits, estos espacios pensados para facilitar la conversación, las reuniones y las cenas en diseños de interiores residenciales, encuentran su origen en las décadas de 1950-1970, en América del Norte y después en parte de Europa.

1. Una de las primeras aplicaciones de este concepto de ‘foso de reunión’, a la que en su día se publicitó mucho haciéndola muy conocida, fue la pieza central de la Casa Miller (foto 1), de 1958, en Indiana, EE.UU.
2. Más adelante, en 1962, Saarinen incorporó una sala hundida de color rojo en un espacio público, el TWA Flight Center (foto 2), en Nueva York, una sala que se encuentra restaurada.
3. Otro proyecto influyente o conocido que incluyó una sala hundida fue la Casa Cohen, de 1955, en Sarasota, Florida, por el arquitecto Paul Rudolph. En su caso, la sala hundida incluso se convirtió en un elemento de su firma y que utilizaba mucho, como hizo en la sala de biblioteca del apartamento Edersheim de la imagen (foto 3), en Nueva York, 1970.
4. A partir de la década de 1920, muchas de las casas de Bruce Goff, incluyendo la casa de Ada Robinson en Tulsa, Oklahoma, contaban con alguna sala de estar hundida, así como la Casa Nicol (foto 4) de 1965, en Kansas City, Missouri.
A finales de 1990 las salas de estar hundidas ya se ofrecían en los proyectos de arquitectura como una forma de crear un espacio informal, acogedor y con cierta intimidad, dentro de un gran espacio. Son mucho más habituales en América del norte y en villas lujosas y amplias.
También en algunos casos ocurre lo contrario y el comprador de una vivienda que cuenta con una sala hundida decide hacer una sencilla reforma para nivelar el suelo. La mayor desventaja de las salas hundidas pueden ser las caídas accidentales y la falta de accesibilidad a las sillas de ruedas, por ser espacios insuficientemente grandes como para incluir una rampa.
Además, si se quiere una sala hundida en casa hay que preverlo desde el inicio del proyecto, porque nivelar el suelo de la vivienda es muy sencillo pero lo contrario, es decir, incluir una sala hundida en una reforma y perforar el forjado, puede ser viable pero también costoso.
Lo cierto es que las salas hundidas, como el mobiliario de los años 50-70, como los trampantojos y tantas otras cosas, hoy están renaciendo y se están reinventando, especialmente en viviendas de lujo, apartamentos especiales tipo loft y villas de todo el mundo. Te propongo ver ahora algunas de las mejores salas hundidas que encontramos a día de hoy; puede que después de verlas te guste más este elemento hasta ahora poco conocido.

5.1 y 5.2. Si eliminamos la mesa central y dirigimos el foco a la pantalla de TV, el concepto se actualiza (…estamos en la era digital), pero sigue siendo una sala hundida y espacio de reunión. Una sala hundida que sigue este concepto, en un proyecto interesante y muy actual, es la del bajo comercial convertido en loft ajardinado en Terrasa, por Daniel Pérez y Felipe Araujo, de Egue y Seta, los interioristas que presentaron el espacio ‘Kleenex eco-Decor’ en Casa Decor Madrid 2014, obteniendo Mención Especial. En este nuevo loft, encontramos una sala hundida muy bien integrada en su contenedor, con escalones sobredimensionados y un elegante sofá en forma de U, empotrado y tapizado en terciopelo color cemento y decorado con una ecléctica mezcla de cojines de diseño.

6. Otro ejemplo de sala hundida con un lateral para la TV es este otro, de Amber flooring.

7. En Novoceram encontramos una sala hundida circular en torno a una chimenea contemporánea de bioetanol.

8. En este hotel con encanto llamado Casa Kalika en Punta de Mita, México, encontramos una sala hundida semiabierta, con vistas al jardín y decorada en tonos cálidos, en sintonía con el mobiliario y las esculturas de madera que completan una acogedora decoración natural étnica.

9. Las salas hundidas también se encuentran en exteriores, como en esta terraza de North Island, en una villa de lujo en las islas Seychelles.

10. O esta otra, minimalista y no por ello menos acogedora.
